Tribuna libre publicada en Diario de Valladolid EL MUNDO 17 sept 2008
¿ Por qué no la gratuidad de los libros de texto?
Entre las muchas cosas mejorables de nuestro sistema educativo, en Castilla y León tenemos una más. Una asignatura que otras comunidades autónomas ya tienen superada; la de la gratuidad de los libros de texto.
Hay cosas que no se aciertan a explicar. Pero lo peor es que a menudo tampoco se aciertan a preguntar porque esas misma cosas se ignoran.
Yo, mismamente, ignoraba que en Castilla la Mancha los libros de texto gozaran de gratuidad gracias al sistema de préstamo de los propios centros educativos. Ignoraba, igualmente que fuera la comunidad pionera en este sistema, pero a juzgar por su continuidad, el sistema funciona y funciona bien.
Inevitablemente, y aunque las comparaciones siempre resulten odiosas, esto lleva a plantear por qué aquí, en Castilla y León, no tenemos el mismo sistema. ¿ Por que no la gratuidad de los libros de texto?. ¿ Cuál es el obstáculo que lo impide?.
Ciertamente, no logro explicármelo. En realidad, no se explica cómo dentro de España, existen diecisiete modelos diferentes en materia educativa, ya no sólo en contenidos ajustados a cada comunidad autónoma, sino también a la hora de gestionar y financiar los fondos destinados a la enseñanza obligatoria en cada región. Existen unas diferencias tan notorias que inevitablemente invita a plantear la cuestión de un modo crítico. Mientras en Castilla y León, cada Septiembre a muchos padres les entra un sudor frío a la hora de proporcionar a sus hijos los libros que han de tener durante el curso, en otras comunidades autónomas, Castilla la Mancha no es la única, a los niños se les proporcionan los libros en el colegio de manera gratuita y totalmente reutilizables de un curso para otro, salvo que los dejen en mal estado y en cualquier caso deben reponer, como es lógico, el material deteriorado.
En esta región, a mi juicio, rozamos incluso el escándalo en materia de libros de texto. Entre los cambios arbitrarios que hacen las editoriales y los propios colegios con los libros a utilizar por el alumno, siendo casi imposible reutilizar los libros entre hermanos e incluso si se repite curso, y el precio de los libros, un negocio mire por dónde se mire a costa de la educación obligatoria, lo único que cabe pensar es que, por alguna razón, aquí de momento lo de la gratuidad en los libros de texto, no interesa. Se nos edulcora la intencionalidad en beneficio de nuestros hijos con ayudas para libros siempre que no se supere la renta anual de 60.000 euros por familia, pero se quedan ínfimas en comparación con el desembolso que toca hacer gracias al negocio editorial. Cierto que, recibir una ayuda, por modesta que sea, siempre es algo en comparación con no recibir absolutamente nada pero soluciona muy poco a la hora de la verdad.
Pero al margen de esto, lo que no es de recibo es que aquí ni tan siquiera se planteé un modelo de gratuidad para los libros de texto cuándo los castellano leoneses estamos viendo que en otros lugares de España ese modelo no sólo funciona sino que garantiza igualmente una enseñanza igualitaria e idónea dentro de lo que establece el sistema educativo. Renuevan igualmente los libros cada cuatro años pero sin que eso suponga un coste añadido a los padres que, como establece la ley, tienen la obligación de mantener escolarizados a sus hijos mientras dura la enseñanza obligatoria.
Nuestro gobierno autonómico, en este sentido, debe replantearse su modelo educativo si quiere realmente apostar por la educación en sí misma sin que suponga un costosísimo esfuerzo a los padres de las criaturas. Ahora mismo, con las mínimas ayudas económicas que otorga a las familias castellano leonesas en concepto de material escolar y libros de texto, lo que hace es canalizar esos fondos hasta las propias arcas editoriales, a quiénes por cierto les preocupa muy poco la educación de nuestros hijos, sino el dinero que destinamos los padres a su educación. Un filón que llevan explotando muchos años pero que, ahora mismo, ya roza lo inaceptable pues no se conforman con editar libros de texto en aras de la educación y por los que obtener beneficio, sino que cambian las ediciones, que no su contenido, cambiando el orden de temas, alguna que otra fotografía y párrafos para que no sirvan los anteriores y toque comprarlos siempre nuevos, lo que conlleva una mayor explotación de la gallina de los huevos de oro y nuestro correspondiente y obligado desembolso cada curso escolar.
Estoy segura que, a muchos padres, no les importaría no recibir ni un solo euro en concepto de ayuda económica para libros de texto si estos se los proporcionara el propio colegio y luego le tocara devolverlos en buen estado, luego, señores dedicados a la gestión educativa de nuestra comunidad autónoma, pónganse las pilas. Lo que demandamos los castellano leoneses de nuestro gobierno regional en materia educativa y en lo que respecto a los libros de texto, es no colaborar ni hacer la vista gorda ante tan descarado lucro editorial y sí apostar por una gratuidad de esos libros dónde prevalezca la calidad educativa y los óptimos contenidos educativos, es decir, la idónea educación y no el pingüe negocio a costa de la obligatoriedad educativa de nuestros hijos.
Si en otros lugares funciona, en Castilla y León no ha de ser menos. Nada es fácil y quizá lleve su tiempo, pero conviene empezar a barajar las posibilidades para que, Septiembre, por estos lares, sea bastante menos costoso comenzar un nuevo curso.
Pilar Martinez Fernandez.