Tribuna libre de Diario de Valladolid EL MUNDO
Viernes 20 de junio 2008.
“ ¿ 65 horas? Ni de coña “.
No lo digo yo. Este eslogan, o banner como se denomina en la jerga informática, es una ocurrencia que llega desde internet para emprender una campaña de protesta contra esas jornadas “ de sol a sol” que la comisión Europea ha propuesta recientemente.
La idea al parecer ha sido fraguada en el blog “ Netoratón” y pretende movilizar a los europeos para que muestren su desacuerdo con una propuesta que desde este blog se entiende como “ Un retroceso al siglo XIX de esa Europa que hoy goza de un espacio social donde se respetan los derechos de los trabajadores”.
La forma de movilizarse es sencilla, simplemente basta con colocar o pegar el banner en páginas web, blogs personales y redes sociales o mandar envíos masivos por correo electrónico, incluídos e-mails a eurodiputados para incidir en lo contraproducente que es para los europeos volver a padecer jornadas laborales inhumanas y con salarios de miseria.
Desde luego internet, hoy por hoy, es una vía abierta dónde lo mismo se propaga un virus que hace pasillo a una canción absurda, pero algunas veces también es un buen medio para canalizar una protesta frente al disparate, porque en definitiva es lo que a mí me parece la propuesta de la comisión europea. Cuándo lo escuché la primera vez en las noticias, pensé que había escuchado mal la cifra. ¿ 65? o ¿ 35?, me pregunté. Pero cuándo lo volví a escuchar y tuve la certeza de que no había escuchado mal, enseguida pensé en ese tiempo pasado que, efectivamente, no fue mejor en cuestiones laborales y me dije que semejante ocurrencia no debía tener el consenso suficiente como para ser aprobado y que era de rigor protestar.
Ahora bien, tampoco nos hagamos de cruces ante esta impronta fraguada por los 27 ministros de trabajo de la Unión Europea. Es cierto que supondría un total retroceso después de tantas luchas y sus correspondientes avances en contra de la explotación de los trabajadores y a favor de la dignificación laboral y salarial, aprobar una ley que promulgara las 65 horas semanales, pero no es menos cierto que, hoy no pocos españoles trabajan más horas de las estipuladas por convenio porque bien se sienten tácitamente obligados por las empresas para las que trabajan o bien porque a costa de las horas extra que supuestamente no pueden hacerse, se llevan un poco más de jornal a casa en unos tiempos de apreturas.
En la práctica, esto de las jornadas y horas semanales, fluctúa dependiendo de situaciones, empresas y profesiones. Para quienes trabajan en el sector privado, el convenio se asemeja a un traje a medida cuyas costuras tan pronto hay que sacar como meter centímetros para usarlo a diario o incluso domingos. Dónde no existe fluctuación alguna es en las jornadas laborales del funcionariado que trabajaba para la administración pública. Estos, además de disfrutar de jornadas continudas casi todas en turnos de mañana, tienen más días libres para asuntos personales que nadie. Los conocidos “ días moscosos”.
Hecha la comparativa y sometiéndonos a lo que estipula la ley en cuánto a jornadas laborales, todos los trabajadores deberían tener situaciones parejas a las del funcionariado, sin embargo, no es así. Hoy por hoy y pese a esa mejora laboral obtenida después de históricas luchas obreras, quienes pueden afirmar que trabajan para vivir con jornadas favorecedoras y conciliadoras con su vida personal son bastantes menos que los que afirman vivir para el trabajo y sin apenas tiempo libre.
Por tanto y puestos a protestar, desde luego: jornadas de 65 horas semanales, ¡ ni de coña¡ y bueno es que el gobierno español, ante esa propuesta, esté frontalmente en contra y trate por todos los medios de bloquear su aprobación por la comisión Europea por le retroceso histórico que supone, pero también y con la misma firmeza se ha de tratar de que para llevarse un sueldo digno a casa no sean necesarias jornadas encubiertas de nueve o diez horas diarias o incluso trabajar en festivos, porque no deja de ser incongruente que por un lado nos opongamos a que una ley regule jornadas de más horas cuándo en la práctica se están haciendo con nocturnidad y por necesidad en muchos casos para poder llevarse un pellizco más en la nómina a final de mes, para sacar más producción o para mantener incluso el puesto de trabajo.
Llamados a rechazar con vehemencia tiempos pretéritos en lo que a jornadas laborales se refiere, hagámoslo dando pasos hacía delante haciendo posible que cuarenta horas semanales o treinta y cinco basten para producir y llevar un sueldo digno y suficiente al hogar de todos los europeos, trabajen en lo que trabajen y para quién trabajen.
Como bien suele decirse, para avanzar, lo lógico es dar pasos hacía delante. Hacía atrás...ni para tomar carrerilla.
Pilar Martinez Fernandez.