Publicado en Diario de Valladolid El MUNDO
Tribuna libre 1 de Mayo de 2008.
Crisis, mentiras y apreturas de cinturón.
Hace unos cuántos meses, cuatro para ser exactos, no había ninguna crisis económica. Habían subido de precio de cuatro cosillas básicas y poco más y en los bancos, esos usureros de tres al cuarto, decidieron cortar el grifo y no conceder créditos así como así, cosa que hicieron por nuestro bien, para evitar que nos gastáramos lo que no podemos permitirnos. Tenemos la mala costumbre de endeudarnos más de la cuenta y eso no puede ser. Pero por lo demás, no se vislumbraba crisis alguna, eran alarmismos de cuatro resentidos políticos que a ojos vista en las nuevas elecciones, necesitaban levantar polvareda para cegar los ojos de los votantes.
Perdónenme la ironía pero es que no puedo evitar tomarme las cosas con cierta filosofía pues, al igual que usted, me doy perfecta cuenta de lo que se cuece en nuestra dilatada economía: una apretura de cinturón más que evidente antes de las elecciones y después de ellas.
Acostumbro a guardar algunos recortes de periódicos para posteriores interpretaciones a la vuelta del tiempo. Mi memoria, aunque no es mala, no retiene todo lo que me gustaría y a la hora de echar mano de ciertas afirmaciones y datos se nota la limitación, de ahí que guardara aquella famosa entrevista que el director de este periódico, Pedro J. Ramirez, le hiciera a Jose Luis Rodríguez Zapatero y que salió publicada con fecha 13 y 14 de enero, a dos meses vista de las elecciones generales.
Ha sido interesante volver a leerla y supongo que lo será más a medida que pase el tiempo, por aquello de “ donde dije digo, ahora digo Diego”, pero en lo que a la economía se refiere, el descaro y la mentira se palpa, algo que de un político no debiera extrañar o sí, no lo sé, pero cuándo toca padecer la mentira y se la ha olido de lejos, no es extrañeza lo que a mí me provoca sino indignación.
Cuándo el director de este periódico le hacía saber a Zapatero la realidad que el hombre de la calle percibía en esos momentos, es decir la suya, lector, y la mía, el entonces candidato a renovar su legislatura como presidente del gobierno apeló, como hace muy a menudo para desviar la atención, a su política social calificada con sus propias palabras de “ avanzada para ganar en cohesión y solidaridad”, sirviéndose para ello y también con sus propias palabras y datos de la subida del Salario Mínimo en cuatro años más de lo que lo hizo el PP en ocho años de legislatura y triplicando el aumento de las pensiones mínimas también en comparación con el anterior gobierno.
Dicho así, quién no piensa que efectivamente se trabaja por un poder adquisitivo más que equilibrado en relación con la carestía de la vida. Suben las cosas pero las pensiones y los salarios también se incrementan luego ¿ de qué podemos quejarnos?. Quizá por eso, Pedro J. Ramírez, dejó deslizar la pregunta: “ O sea, que no tenemos un escenario de crisis económica por delante”, respuesta contundente que no se hice esperar. Textualmente: “ En absoluto. Eso es una falacia. Puro catastrofismo. Estamos creciendo por encima del 3% ( ...). Vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit. Si esto es una crisis (....).”
El lunes, 28 de abril, este periódico se hizo eco del sondeo de Sigma dos dónde el 62% de los españoles cree que Zapatero mintió antes del 9-M sobre la gravedad de la crisis económica.
No es una creencia, es una evidencia hecha carne. Antes del 9-M había crisis, la hay hoy y la padecemos casi todos. Y no lo dice el votante de derechas ni el político resentido por los resultados de las elecciones, lo dicen aquellos que lo negaban y que se sentaban cómodos en cifras macroeconómicas, lo perciben y soportan los ciudadanos y lo confirman los augurios del propio Pedro Solbes, ministro de economía en funciones, cuando advertía no hace mucho que de seguir persistiendo la crisis en 2009 se congelará el gasto social. Es decir, adiós a tanto cheque fácil y ayudas, la gran panacea ofrecida para esa cohesión y solidaridad de la sociedad española, una consecuencia lógica pues, como bien dice el dicho, donde quitas y no pon, pronto se ve el hondón y en ese sentido, se ha tirado mucho de saco.
Pero, ¿ Acaso se esperaba otra cosa?. Ni ese 62% ni ese 80% de familias que nota mucho o bastante el aumento de los precios de productos básicos y demás, ha sido engañado. Nos han mentido, sí. Más o menos como siempre que se viven tiempos pre y post electorales, pero engañarnos, no. Nada tan evidente para los españoles que su más inmediata economía para ser consciente de los tiempos que se viven.
Ante una desacelaración económica, no hay discurso político elocuente que convenza a quien padece estrechez en su economía doméstica e incluso empresarial.
La política social, gran baluarte siempre en boca de la izquierda debe venir acompañada de recursos que al mismo tiempo compensen las arcas, de no ser así, el equilibrio no es posible y “ la cohesión y la solidaridad” a la que apela Zapatero, mera superchería.
Las cifras del paro, están ahí. El sector inmobiliario, va de topetazo en topetazo. La construcción sigue de capa caída, las industrias del automóvil se quejan de que venden menos coches, los pequeños comercios venden poco y no pocos están cerrando definitivamente sus puertas...no es catastrofismo: es una realidad que, efectivamente, no se le ha de echar toda la culpa al gobierno, esto nos llega también desde fuera de nuestras fronteras pero, ¿ Tanto costaba admitirlo?. ¿ Tanto nos subestiman nuestros políticos?.
Pero a última hora, es lo de menos que nos mintieran o no. O que lo hiciera el PSOE y el PP aprovechara la coyuntura de la gravedad de nuestra economía nacional para obtener nuestra confianza. Ahora, toca soportar estos tiempos de estrechez económica, y lo haremos como se ha hecho siempre; apretándonos el cinturón, con resignación pero sin perder la esperanza y confiando que no hay mal que cien años dure. A lo sumo cuatro años en los que apelar al acierto de esa mitad de españoles que dieron su confianza a Zapatero a pesar de su más que evidente disimulo y quiebros con la realidad que inundaba entonces e inunda ahora a los españoles.
Esperemos que en el 2009, efectivamente, como también se dijo en aquella entrevista, existan fundamentos para crecer por encima de lo que lo haremos en el 2008. De no ser así, a alguien tendremos que pasarle factura ante tanta apretura de cinturón. El engaño cuela una vez, pero dos ya no.
Pilar Martinez Fernandez