Carta al director publicada en Diario de Valladolid El MUNDO  28 mayo

y en el blog del Norte de Castilla  http://blogs.nortecastilla.es/Vegalatorre/posts Titulo: " A mi me quitaron el bocadillo".

 

“ Con bocadillos, usted no puede entrar”.

Esa fue la contundente respuesta que el vigilante de la puerta Nº 8 del estadio José Zorrilla, me dio al mostrar ingenuamente el interior de mi mochila al acceder al Concierto Valladolid Latino 2008.. Y lo mostré porque quien no tiene nada que esconder ni nada que temer, no tiene inconveniente en facilitar el trabajo a quienes velan por nuestra seguridad. Pero tanta buena disposición y buena fé por mi parte, se vio vapuleada por un una intransigente norma que me obligó a tirar los cuatros bocacillos de tortilla de patata que llevaba para mi familia en un contenedor que ya acusaba un lleno insultante de bocadillos similares a los míos.

He de decir que me pareció toda una vulneración de mi pleno derecho a llevar viandas para aguantar un concierto de siete horas, y lo fue aún más dada la razón que implícitamente obligaba a cumplir semejante norma. – El negocio, es el negocio, llegué a escuchar a los vigilantes de puertas obligados a cumplir la norma de la organización. Y, efectivamente. Mis bocadillos, al parecer, suponían una seria amenaza para esos puestos de bebida y comida que vendían cachis de cerveza y bocadillos plastificados.

No conforme la organización con lo recaudado con las entradas del concierto, baratas o no baratas pero al fin y al cabo lo que todos los asistentes pagamos cristianamente, había que sacar más leche del botijo sometiendo al personal a un consumismo a pie de concierto, aprovechando el hambre y sed que iban a pasar durante la larga duración del concierto. A última hora, se ve que no pensaron en el frío y en la lluvia, porque de haberlo pensando seguro que también nos hubieran vendido mantas de viaje, chubasqueros y paraguas obligándonos también a deshacernos a la entrada de cualquier  echarpé o paraguas que hubieramos llevado.

Mire como se mire, y con el hambre que pasa medio mundo, lo ocurrido a las puertas del estadio a cuenta de los bocadillos, fue una auténtica salida de tiesto que debe invitar a un examen de conciencia por parte de la organización del concierto. A mí nadie me debe obligar a tirar mi comida a la basura pero mucho menos aún si el motivo es la avaricia. Por tanto, nos deben no sólo una disculpa a los asistentes al concierto que tuvimos que tirar nuestros bocadillos a la basura muy en contra de nuestra voluntad, sino una rectificación para que en años sucesivos, de celebrarse más conciertos latinos u otros de otra índole, no se cometan estas actuaciones tan indecorosas y sin conciencia por un motivo aún más indecoroso, por puro negocio.

He de decirles, señores de la organización del concierto Valladolid Latino 2008, que en mi caso, no ganaron más que lo que pagué por la entrada. Su norma, conmigo, no dio más frutos que la indignación. Y como a mí, a mucha otra gente.

 

                              Pilar Martinez