Publicado en Tribuna Libre de Diario de Valladolid " EL MUNDO" con fecha 21 de Abril de 2008.
Amigos del “ Pintajo”
El otro día, en la escalera de mi casa, apareció una pintada. La inmaculada pared de color claro fue elegida como singular lienzo por un nocturno artista que, spray en ristre, dejó correr su impronta imaginación para deleitarnos a mis vecinos y a mí con su original obra: un garabato en color azul intenso, tirando a morado que decía: “BM8”.
Llevo días preguntándome qué puede significar “BM8”. Cada vez que lo veo tan resultón en la pared del descansillo de la escalera, no puede evitar evocar al artista y sus intenciones. Sobre todo sus intenciones.
Pero hoy, he decidido pensar un poco y ponerme en la posición del artista en ciernes mientras escribo estas líneas con la esperanza de dar en el clavo ante tanta molestia creativa a la puerta de mi casa. Así pues, empezaré por la “ B”. Veamos: B de “ bobo”, de “ besugo”, de “ bárbaro”, de “ bándalo” ( se escribe con “ v”, lo sé pero quién sabe, a lo mejor esa lección de ortografía el artista se la perdió por dedicarse a otras cosas más productivas para sus inquietudes). Pero sigamos. Vamos a ver, ahora la “M”. M de “ mamarrachada”, de “ monigotada”, de “ majadería”, de “ mentecatería”. Y, por último, vamos a por lo más difícil: el número 8. Los números nunca han sido lo mío, sinceramente. Quizá 8 veces que le tocó al artista agitar el spray para que saliera la pintura; 8 años de perfeccionamiento en la complicada técnica del garabato; 8 paredes con la misma marca; el socio número 8 de la asociación de artistas del garabato en la pared...
Hecho este previo análisis, veamos las combinaciones que resultan: “ bobo que pinta mamarrachada por octava vez”, o quizá “ besugo que pinta monigotadas después de ocho años de aprendizaje” o, más difícil todavía: “ Bándalo nº 8 de la asociación amigos del pintajo riéndose de todos con esta majadería”. Lástima que no pueda toparme con el autor, así podría corroborar mi interpretación aunque, me da que este pintamonas muy listo, no es. A la vuelta de mi casa, en otras tantas paredes y con el mismo tono azulado tirando a morado se puede ver escrito: “ Borja Mary 8”, la versión extendida de una marca no registrada pero que desvela lo que significa la “B” y la “M” con ese 8 panzudo añadido: el nombre o el sobrenombre del torturador de paredes. Aún así, me reiteró en mis interpretaciones porque se necesita ser bobo, presuntuoso y torpe a la hora de dejar huella; tanta abreviatura en un sitio para luego alardear de nombre en otros.
Hay mucho majadero por ahí suelto, amigos del pintajo en cuyas obras se puede ver la mezquindad de su sesera y sus ideales mediante frases o simbologías en paredes, persianas de comercios o puertas de cocheras con la nocturnidad que actúan siempre los cobardes. Pero, como en todo, detrás de la mezquindad siempre hay unas causas que nos hacen caer en la cuenta de que el mezquino no nace, se hace y como siempre viene determinado por la educación, en cuya carencia se determina que, no sólo no adquiere valores éticos y morales, sino que, además, mal interpreta el concepto de libertad. Si a esto, se le añade ese afán de notoriedad y de llamar la atención, el combinado está servido y cualquier sitio le vale para proyectarse y dejar su marca, bien un garabato, un código, una frase o una simbología en nombre de su equipo de fútbol, sus inclinaciones políticas o ideologías de lo más extremadas.
A mi comunidad de vecinos le va a costar quitar la expresión libertaria de ese particular pintamonas llamado Borja Mary a quién, y perdónenme la licencia, me he permitido bautizar de nuevo con el sobrenombre de “ El Bándalo Majadero número 8”, ( bándalo con “ b” de burro para hacerle más justicia si cabe).
Taparemos ese “BM8” con una buena capa de pintura pero, en otro lugar y al día siguiente, aparecerá grafiteado ese u otro grafismo absurdo porque el ego mezclado con la mezquindad, ya se sabe, no conoce límites y confunde los principios de libertad con un libertinaje egocéntrico, pero convendría ir pensando en alguna fórmula para instruir en esa confusión aún a riesgo de ser mal llamados opresores de la libertad. Convendría hacer uso de nuestro derecho a no sentir vulnerada nuestra libertad por mequetrefes libertarios inflingiendo el peso que toda nefasta acción debe tener como castigo. Y deberíamos hacerlo sin vaguedades y con cierta severidad de pillarles in fraganti o de poder identificarles mal que parezca que todo se tiene que solucionar por la vía de lo tremendo. La libertad hay que ganársela y merecerla. Alguien que no hace buen uso de la libertad ajena y se dedica a hacer pintajos y garabatos en la puerta de un garaje, en la pared de una casa o en la persiana de un negocio, ¿ Qué puede pedir?. Ni tiene derecho a pedir tan noble principio ni en su nombre tiene potestad de expresarse en pared alguna. A lo sumo tiene el deber de dar buena mano de pintura a cuanta pared o lugar haya mancillado con su mal entendida libertad de expresión.
No querido Borja Mary y demás amigos del pintajo: privaros de vuestras formas de expresión con bote en ristre y escondidos bajo el palio de la nocturnidad, no es opresión: es celo por los verdaderos principios de la libertad, ni más ni menos. Y si no lo entendéis, de alguna manera tendréis que terminar entendiéndolo. O por las buenas o...por las bravas. Tenéis “ libertad” para elegir, tanta como derecho tiene la sociedad.
Pilar Martinez Fernandez
Reportaje Gráfico: Pilar Martinez.