Tribuna libre publicada en Diario de Valladolid EL MUNDO, 25 febrero 2008
Campus de la Justicia ¿ Por qué no en el Este?
Para los que vivimos en el Este de Valladolid, hay una constante pregunta que nadie ha querido nunca contestar con la suficiente nobleza. ¿ Qué tiene este punto cardinal de la ciudad para que haya despertado y siga despertando tanto rechazo a la hora de instalarse diferentes proyectos administrativos, culturales y comerciales?. ¿ Qué extraño motivo ha habido hasta ahora para que esta parte de la ciudad haya visto perder tantas oportunidades para dinamizarse?.
Me sorprendían el otro día las opiniones de ciertos representantes del Colegio de abogados con respecto a la ubicación del Campus de la Justicia no exentas de cierto favoritismo de dudoso criterio. Consideraban “ un error” ubicar esa infraestructura en la zona este pero por el contrario una apuesta “ decidida” ubicarla en la parcela ofrecida por la Diputación Provincial en Villa del Prado, junto a la remodelada granja Jose Antonio. Las razones: porque la solución pasa por una ubicación lo más cerca posible del centro administrativo y accesible para todos los ciudadanos.
Con ese hueso, a otro perro, señores míos. Lamento sinceramente que una vez más, prevalezcan más unos intereses que otros y no se repartan las cosas de manera más ecuánime y conforme a las necesidades reales de los ciudadanos. No se está pensando, no nos engañemos, en los ciudadanos vallisoletanos, sino en la comodidad de algunos, comodidad que se sienta en la tesis equivocada y eterna constante de que el Este no es buena opción para cualquier proyecto porque está al otro lado de la ciudad.
Es muy posible que, quienes piensan así, no sepan siquiera dónde está el Este ni que salidas tiene a las rondas. No viven allí, naturalmente.
Puedo asegurar que, su accesibilidad, no es un problema. Pero voy aún más lejos. Tampoco lo ha sido cuándo ha tenido que absorber muchas cargas sociales. En ese aspecto ha resultado ser asombrosamente accesible para la política social ejercida durantes estos últimos años y para ciudadanos que han ido a vivir a esta parte de la ciudad. ¿ Cómo se explica esto?.
No es una cuestión de distancias o accesos. No nos engañemos ni sirvan de excusas.
Las distancias son las mismas, todo depende de dónde nos encontremos y como nos interesen ver las cosas desde esa postura cómoda que nos posicionemos. Por alguna razón, existe una severa inclinación por seguir acogotando a un barrio joven con estructuras administrativas mientras que en otras áreas se siguen esperando la eterna oportunidad de dinamizarse.
Villa de Prado es un barrio nuevo al que están llegando muchos vecinos a vivir, vecinos que no tardando, si no les hace falta ya, necesitarán infraestructuras muy necesarias para su cotidianidad. Institutos, colegios, parques, centro de salud, supermercados...Ubicar allí el Campus de la Justicia, además de lo que ya tiene, es “ robarle” espacio para sus reales necesidades, necesidades que no van a ser precisamente ir a un juzgado, a una sesión plenaria en las Cortes, por poner el caso, sino acudir al médico, llevar al colegio a sus hijos cerca de su casa, al parque, en definitiva cosas que tienen que ver con su calidad de vida. ¿ Se ésta pensando en estos vecinos, realmente?. ¿ Piensan en esto los señores del Colegio de Abogados?. Creo que no.
Por muy cómodo y accesible, que todo es demostrable, le pueda parecer la colegio de abogados tener allí congregado todo su ministerio de justicia, no lo es tanto ni para los vecinos de Villa de Prado que van a ver sobrecargado su espacio vital para “ crear barrio” con otra infraestructura más, ni para los vallisoletanos que tengan que desplazarse hasta allí cuándo lo precisen. Todo lo que se saque del centro de la ciudad, el vallisoletano asume que pongan dónde lo pongan, va a precisar autobús, luego ¿ De qué accesibilidad y comodidad hablamos entonces?.
El Campus de la justicia necesita un espacio dónde centralizarse, es una realidad que hay que darle salidas, en eso estamos de acuerdo, pero no con salidas tan arbitrarias ni desdeñando tan olímpicamente otras opciones que de ser sopesadas con un criterio más equilibrado para una ciudad que tiene cuatro puntos cardinales, pueden dar cierto dinamismo a un área que lo lleva necesitando desde hace mucho tiempo.
El Este, no sólo tiene terrenos disponibles para acoger alguna infraestructura administrativa, es de justicia, y valga la redundancia, que de una vez se piense en esta parte de la ciudad como algo más que un lugar dónde dar cobijo a la marginalidad y a todas las taras sociales que no parecen ser propicias en otros barrios “ in” de la ciudad.
Es necesario dinamizar esta área con algo más que viviendas sociales. Es necesario dotarle de alicientes que levanten el Este de esa sombra y olvido a la que ha sido injustamente sometido sin que aún nadie se haya atrevido a hablar claro al respecto. Unas legislaturas tras otras, se han visto perder ocasiones para hacer realidad una demanda vecinal ya casi histórica. Son demasiadas oportunidades perdidas y es muy probable que se pierda otra más, o quizá no si aún existe sensatez suficiente en lugar de sospechosos intereses y conveniencias, pero de cualquier manera, el Este diga lo que se diga, puede ser tan buena opción y tener las mismas posibilidades que cualquier otra si al final, prevalecen las necesidades ciudadanas.
Conviene no olvidar que un moderado equilibrio dotacional debe ayudar a crear “ barrios”, nunca arrinconar o robar espacio vital.
Por tanto, pregunto: El Campus de la Justicia ¿ Por qué no en Este?.
Pilar Martinez Fernandez.