Un año por delante...

 

Lo más estupendo que trae cada enero, a pesar de esa tremenda cuesta que se nos planta delante con los excesos de la Navidad y sus júbilos, es que tenemos por delante todo un año en el que volcar nuestras ilusiones y esperanzas. Aquello aún no conseguido, aquello por lo que se lucha y se esperan resultados, aquello incluso que desconocemos pero que al mismo tiempo mantenemos la chispa de la incógnita con ganas de dejarnos sorprender...en fin, todas esas puertas entreabiertas que nos esperan para ver que hay tras ellas.

En enero también casi siempre nos hacemos propósitos de enmienda. Nos proponemos mejorar algo, cambiar lo que no termina de estar en el  sitio que debe en nuestra voluntad. Comenzamos el año con la idea de hacer aquello que en Diciembre dejamos inconcluso. Y, es un fenómeno curioso. Apenas una pequeña transición de tiempo, el último segundo del año viejo al primer segundo del año nuevo y pareciera que nuestro espíritu estuviera más preparado para afrontar todo un año por delante.

Es tiempo pues de interiorizar, de conocernos mejor y buscar en nosotros mismos puentes que cruzar a otras orillas en nuestro recorrido. Un momento propicio para ponerse metas y marcarse ritmos de trabajo y de esfuerzo.

El calendario y todos sus días, aún no tienen marcas ni reseñas, son números consecutivos debajo de cada día de la semana y del mes aún por vivir si Dios quiere.

 ¿ Qué mejor expectativa nos puede ofrecer el tiempo? . Enero, es sin duda esa expectativa. Pero sí. Ya sé. No siempre se está igual de dispuesto a nuevos retos y perspectivas. No sólo es una cuestión de tiempo por delante, hace falta algo más: decisión y mucha dosis de voluntad, aspectos que suelen ocultarse en el miedo al fracaso, en la incertidumbre, en la pereza, en la poca fé, incluso en la vejez...y pueden influir tanto en nosotros que nos impidan ser abigarrados con nuestra propia vida. Sí, es cierto, pero, pensemos por un momento algo. La vida es la suma del tiempo vívido y de lo que nos queda por vivir. De lo vivido, hemos aprendido, de lo que nos queda por vivir, hemos de aprender. El cuerpo envejece irremediablemente,  pero el espíritu puede seguir siendo curioso y crear  hasta el último aliento de nuestra vida. Es todo un don si lo pensamos detenidamente. Y si no, valgan unos cuantos ejemplos: Goethe,  concluyó “Fausto” a los 82 años. Ticiano pintó obras maestras a los 98.Toscanini dirigió orquestas hasta los 87. Edison trabajaba aún en su laboratorio a los 83 años. Benjamín Franklin contribuyó a redactar la constitución de los Estados Unidos a los 81...¿ Qué les diferenció a ellos de nosotros?. ¿ Su inteligencia?.  ¿ Otro tiempo?. No. Su espíritu voluntarioso, creador, curioso, tenaz hasta el final de sus vidas.

Nosotros, podemos ser o no ser igualmente genios o grandes personalidades, no son las grandes obras las que deben llegar hasta el horizonte de nuestras vidas para darle sentido, sino aquellas cosas que al final de nuestro recorrido hayamos sido capaces de aprender y de hacer.

 No hagamos de nuestra vida un mero discurrir a lo largo de todo un año, de toda la vida que nos queda por delante,  sin sopesar y sin darnos la oportunidad de hacer algo que dejamos varado en algún rincón de ese embarcadero que a menudo tenemos por espíritu.  Envejece el cuerpo, lo demás sólo si nosotros lo permitimos. Y no debemos permitirlo.

Para terminar y no hacer más extensa esta reflexión, sólo una cosa más quiero compartir en estas líneas y que leí por casualidad. Su autor, anónimo, como muchas de nuestras vidas, pero sin duda con un valor en su contenido digno del más loable pensador. Su título:             Darse tiempo

            Darse tiempo para pensar...

            ( este es el origen del poder)

           

            Darse tiempo para jugar...

            ( este es el secreto de la eterna juventud)

 

            Darse tiempo para leer...

            ( esta es fuente de sabiduría)

 

            Darse tiempo para orar...

            ( este es el mayor poder de la tierra)

 

            Darse tiempo para amar y ser amado

            ( este es un privilegio dado por Dios)

 

            Darse tiempo para ser amistoso...

            ( este es el camino de la felicidad)

 

            Darse tiempo para reir...

            ( esta es la música del alma)

 

            Darse tiempo para trabajar...

            ( este es el precio del éxito)

 

            Darse tiempo para dar...

            ( un día es demasiado corto para ser egoísta).

 

A partir de este instante, tenemos todo un año por delante para darnos tiempo. Por mi parte, voy a tratar de aprovecharlo.Y ¿ Tú ?.

 

       Pilar Martinez Fernandez