Competiciones y deportes menores
Por fín podemos decir, después de esas cábalas numéricas con la clasificación, que el Valladolid seguirá en Primera. Al entusiasmo, se nos suma el Numancia, a quienes personalmente le doy infinitamente más valor en su gesta de subir a Primera División porque aunque no entiendo mucho de fútbol ni es precisamente mi deporte favorito, entiendo que han dependido más de ellos mismos como equipo para cosechar el éxito esta temporada que el Valladolid.
Pero, en fin, toca alegrarse. El Valladolid y el Numancia soriano estarán en Primera para que “ grandes equipos” tengan con quien jugar y puedan ganar la liga y demostrar que no están en crisis ante una sequía de títulos. Qué cosas.
Pero, lo dicho, no entiendo de fútbol y no me gusta demasiado. Prefiero otros deportes e incluso otras competiciones menores, porque veo deporte en estado puro y porque sobre todo veo deportistas.
Mi particular alegría este pasado fin de semana, y me van a permitir el tinte personal en esta opinión, me la brindó mi hijo mayor y su equipo de baloncesto Cadetes de San Isidro. Después de un año difícil para el Deporte Base por ese debacle suscitado por la contratación irregular de entrenadores y demás por parte de clubs y Ampas, este equipo se alzó con el título de Campeones invictos en un último partido con El Capitol en su cancha del polideportivo Pisuerga.
Ambos equipos midieron sus fuerzas y a los sufridos padres nos hicieron disfrutar de un partido trepidante, pero no porque creyéramos que nuestros hijos fueran los mejores, sino porque lo que veíamos en la cancha eran chavales en pura competición después de no pocos años en esa disciplina deportiva y duro entrenamiento. El triunfo y el título de Campeones por tanto, no fue casual. Fue el fruto de un buen rendimiento desde la base, desde ese lugar dónde está la esencia del deporte y del deportista, ese lugar que forja realmente verdaderos deportistas pero que sin embargo tan poco importa a las secciones de deportes de los periódicos y televisiones locales.
Los chavales del San Isidro lo celebraron y se sintieron “ grandes” nada más terminar el partido pero excepto los entusiasmados padres de las criaturas campeonas, nadie les hizo “ el pasillo”. Les felicitaron eso sí, en todo un alarde deportividad, los subcampeones y sus respectivos padres así como los entrenadores a pie de cancha, pero ahí quedó todo.
No serán los únicos que reciban tan poco entusiasmo ante un título a final de temporada. Igual situación e insustancial triunfo han de vivir los demás campeones de otras categorías y deportes del Deporte Base de esta ciudad. No les recibirán los periódicos en sus redacciones, ni tan siquiera saldrán en la sección de deportes con una crónica del partido. Las televisiones locales tampoco hablarán de ellos en su tiempo de deportes, ni saldrán imágenes de alguna jugada interesante. Sus logros quedarán en esas hemerotecas particulares que guardan los padres después de ese seguimiento exhaustivo al que se someten con la carrera deportiva de sus hijos.
Ese reconocimiento puede que llegue alguna vez, si algún deportista de esa canterilla, llega a otras divisiones más honoríficas, a competiciones mayores dónde ya el deporte comienza a mover otros resortes, otros intereses e incluso se convierte en negocio.
Es cierto que son muchos los partidos, las liguillas ,las categorías y las disciplinas deportivas que copan el Deporte Base, pero no es casualidad el desdén y menosprecio hacia determinados deportes y competiciones menores. Personalmente, pienso que mucha de la culpa la tiene el propio fútbol y los medios de comunicación y el modo en que muchas personas entienden el deporte.
Hoy muchos padres, apuntan a sus hijos al fútbol en lugar del balonmano o baloncesto, por ejemplo, porque creen ver en ese deporte todo un campo de éxito para unos chavales a los que ven como futuros Zidane o Ronaldhino.
No suelen serlo casi ninguno y se terminan convirtiendo en deportistas pasivos del fútbol y trogloditas de titulares en periódicos deportivos. Pero a esto, como digo, contribuyen los periódicos deportivos y secciones de deportes de periódicos locales, así como el espacio deportivo de las noticias en televisión. Dedican páginas, tiempo y atención a entrevistas, declaraciones y fotos de jugadores de fútbol frente a otros deportes de los que apenas se hace un breve resumen.
El fútbol vende pero porque de alguna manera todo el aparato informativo lo vende y a su vez obtienen ambos beneficios.
Vistas las cosas desde esta perspectiva, flaco favor le hacemos entre todos al deporte. Soy consciente de que mis hijos ( los dos juegan al baloncesto) no van a llegar a ser Navarro, Carbajosa o Gasol, pero siempre hemos creído mi marido y yo que el fin de todo deportista no es hacerse famoso sino dar lo mejor de sí mismo y llegar hasta dónde su condición física y entrenamiento le permita, así terminen jugando en partidos amistosos o en liguillas senior o lleguen a ser una figura del deporte.
Pero sé también que a todos nos gusta que se le de importancia, o por lo menos algo de importancia, a lo que hacemos y conseguimos y muchos chavales que hoy se están formado en el Deporte Base les gustaría ser un poco protagonista de una crónica deportiva por un día. No se hace y es algo que en pro de la ilusión del deportista en formación debería hacerse.
Es preciso que vendamos una imagen menos distorsionada del deporte y de los deportistas, es preciso que allí dónde crece el deportista nos impliquemos y le demos proyección valorando sus pequeños logros.
Los mejores deportistas que tendremos en el futuro, hoy están en el Deporte Base. Atletas, gimnastas, futbolistas, jugadores de balonmano, de baloncesto, de voleibol, de rugby...Hoy no son noticia, pero mañana alguno lo será y será entonces cuándo, de repente, empezará a interesar su trayectoria deportiva. Pero, ¿ Por qué no comenzar hoy?. La realidad del deporte, la auténtica, crece y se sostiene de otra manera, pero requiere otra mirada, no de arriba abajo, sino de abajo arriba.
Y es que, acostumbramos casi siempre a mirar a la cima, pero pocas veces reparamos en una ley puramente física; una cima sin una base, no se sostiene.
Por el deporte en estado puro, bajemos un poco la mirada de la cima deportiva, y sobre todo de ese fútbol mediático y circense que sale en primera plana. Cuidemos un poco más la base de otras disciplinas deportiva, pues también da buenos resultados, dulces alegrías y expectativas para el futuro deportivo.
Pilar Martínez Fernández
SAN ISIDRO ¡¡¡¡ CAMPEÓN¡¡¡
DAVID, un buen base.